Financiación pública para tus retos | Evalue Consultores

10 Marzo 2017
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Primeros días de marzo y la toma de contacto con 2017 da paso a la hora de la verdad. Enero y febrero dejan las primeras conclusiones para afrontar en esta primavera que en apenas unos días arranca. Conclusiones, que más bien son retos en todas las áreas de la empresa, y que si bien en 2016 se posicionaban como oportunidades, el paso de los días los va desplazando hacia la categoría de must to do para antes de la próxima despedida de año.

Retos, presentes en startups, pymes y grandes empresas, a los que se les puede poner nombre y apellidos:  la integración del factor digital en el adn de la compañía, la diversificación de la oferta de productos o servicios, la implementación de nuevos procesos productivos, el tan en boga Industria 4.0, o algo tan históricamente arraigado a la cultura empresarial española como es la internacionalización. Y son sólo algunos ejemplos, debido a que con el contexto actual, si hay algo seguro a corto, medio y largo plazo, es la máxima histórica de Heráclito: “El cambio es lo único constante”. Por tanto, contar con todos los recursos necesarios para acometerlo con éxito, se convierte en una premisa que ejerce de palanca, tanto en las actuaciones anteriormente planteadas, como en las que desde mañana irán surgiendo.

Cambios o retos, que en algunos casos, son comunes para empresas de toda índole, tamaño y sector. Empresas, que por cierto, forman parte de un territorio determinado, que a su vez está comprendido en un Estado de mayor o menor alcance geográfico o político. Una escalera que va creciendo a escala regional, nacional, europea y mundial y que en dirección inversa, busca ofrecer a ese tejido empresarial necesario para la competitividad de un continente, estado o región, los recursos necesarios disponibles para contribuir a ella. Esos recursos son la financiación pública, un impulso directo para proyectos empresariales de toda tipología, que emana desde organismos, administraciones y gobiernos públicos, cuyo propósito, adaptado en función de la zona geográfica, en conclusión es el mismo: fomentar el desarrollo.

En esta línea, más allá que el desarrollo ‘empresarial’, bien podría ser más justo acuñar un desarrollo ‘global’ para definirlo. Y es que una empresa que genera novedad, calidad, oferta y presencia, genera a su vez empleo, demanda, producción paralela y otros elementos básicos para contribuir en su contexto, que suele definirse como ‘impacto positivo’.

De ahí que en otras ocasiones hayamos declarado que la financiación pública está al alcance de toda startup, pyme y gran empresa, debido a que a su escalera geográfica le interesa. ¿Y cómo se fomenta este ‘impacto positivo’? En idioma empresa: mediante el aporte o las facilidades de acceso a aquellos recursos financieros necesarios para acometer ese desarrollo de aquellas actividades, que hemos quedado son must necesarios.

¿Cómo puede darse esta relación de progreso? Exponemos 10 casos concretos de actuaciones objeto de algunas de las convocatorias de financiación pública que hemos gestionado con éxito en 2016 y en lo que llevamos de 2017.

1. Crear una empresa de base tecnológica (startup)

La mejor solución para la creación de una startup de base tecnológica en financiación pública es hacer un movimiento como el montaje de una matrioskha, pero invertido, es decir, ir acudiendo a programas de financiación pública locales, regionales, nacionales y europeos. Por lo general, conforme se va elevando el ámbito del organismo emisor de las subvenciones o ayudas, se eleva el nº de beneficiarios, y como el régimen de concurrencia competitiva mismo sugiere, la competencia también. Cuida detalles formales de constitución de la empresa y viabilidad del proyecto, tanto en materia empresarial, como en materia técnica. Por otro lado, aquí también tiene mucho que decir al respecto ENISA y sus créditos para ello.

2. Consolidar una tu empresa de base tecnológica (startup)

Es posible que ya lleves unos cuantos años funcionando y necesites financiación, que cuentes con unos cuantos inversores, o que incluso, no quieras saber nada de ello y estés pensando en acudir a la financiación pública. Base tecnológica remite en muchos casos a I+D+i, por lo que te recomendamos que si estás investigando sobre mejoras significativas en algún área concreta y esos cuantos años funcionando equivalen a menos de 4, revises la última convocatoria de NEOTEC, programa nacional del CDTI que contó con 20 millones de euros en 2016 y que permitía una subvención de hasta el 70% de la actuación. Otro ejemplo válido para este tipo de actuaciones ha sido CREATEC, de IVACE, que permitía obtener hasta el 50% de subvención. Al igual que en el anterior caso, ENISA aquí también tendría cabida, y si ya apuntas todavía más alto: lánzate a Instrumento Pyme, de la Unión Europea.

3. Investigación: contratar

Incluyendo al universo pyme y gran empresa en la parcela de la investigación, puede ocurir que en un momento dado, después de o de forma paralela a externalizar ciertas investigaciones, se pretenda contratar a un doctor para llevar a cabo la propia acción de investigación técnica en un nuevo producto o proceso. Al margen de determinadas partidas regionales, o incluso de préstamos de otros organismos, la ayuda más potente en este sentido es, sin duda, el programa nacional Torres Quevedo y Doctorados Industriales, convocado por el Ministerio de Industria, Economía y Competitividad, que en función del tamaño empresarial, abarca una subvención del 70, 60 o 50%, respectivamente por orden ascendente de referencia. La figura del doctor suele asociarse únicamente a la universidad, pero ni mucho menos es así. De hecho, hay referencias que ligan la presencia de investigadores a un efecto multiplicador del valor añadido en la empresa.

4. Desarrollo, o implementar lo investigado

Puede ocurrir, dentro de este primer paso, que tras haber realizado todo el proceso de investigación previo, o bien a través de una detección puramente sistemática de algún departamento de la empresa, se establezca como prioridad realizar inversiones materiales en algún área productiva de la empresa. La comercialización, transformación o modificación (desarrollo) algún proceso productivo determinado, cuentan con interesantes ayudas públicas para llevarlo a cabo. Desde las subvenciones de RIS 3 autónomas vinculadas a proyectos de I+D, hasta llegar a  los grandes proyectos de H2020 europeos de impacto global. Un sinfín de posibilidades acordes a todos los diferentes tipos de sociedades, que como principal requisito, eso sí, deberán acometer un proyecto considerado como innovador.

5. Internacionalizar mi innovación

A este respecto, mencionando a Europa podemos encontrar interesante buscar a un socio internacional para llevar a cabo el proyecto anteriormente mencionado en otro país del viejo continente. El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, en representación de España, ostenta actualmente la presidencia de EUREKA, una iniciativa de cooperación entre distintos organismos de fomento de la innovación y el desarrollo industrial, que puede conectarte con lo que necesitas siempre y cuando tu proyecto sea considerablemente bueno. De obtener el Sello de Calidad EUREKA, lo que ocurrirá es que CDTI financiará tu parte  por ser empresa española, mientras que la agencia de desarrollo del otro país hará lo mismo con tu partner.

6. Menos trámites con el Ministerio

Las plataformas electrónicas del Ministerio no son precisamente una autopista. Hay que tener en cuenta el incesante nº de consultas que se dan cita en las mismas, por tanto, es bastante frecuente que se origen cuellos de botella en sus solicitudes, bien por personal que atiende dicha documentación, bien por sus recursos materiales, puesto que en ocasiones, las herramientas se colapsan. Sin ser legar a ser 100% definitivo, ni tampoco una opción de financiación pública en sí, el Sello Pyme Innovadora facilita mucho los trámites con la Administración, que idexa a aquellas con este distintivo para empresas que ya hayan obtenido un IMV, puesto que para el Gobierno, aparecerán en un listado identificativo diferenciador. Otros efectos son el acceso a financiación blanda, o lo que en ciertas esferas se prevé: prioridad para recibir las ayudas. Además, el Sello Pyme Innovadora, como propiamente indica, es un reconocimiento a la capacidad innovadora de la empresa, por tanto, su adición a tus elementos de identidad visual corporativa, impactará de lleno en tu reputación. Y la reputación lo es todo.

7. Digitalización

Encender el ON de tu empresa está en tu mano, por más grande o más pequeña que sea ésta. Si el proyecto es de magnitudes significativas, con un alto potencial de transformación en el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), AEESD (Acción Estratégica Economía y Sociedad Digital), es la solución para tu empresa, tanto si introduce proyectos de alto riesgo tecnológico, como si aspiras a abrirle la puerta –por fin– a Industria 4.0. Es conveniente señalar algunos puntos en común al respecto de digitalización, tanto a nivel regional, como nacional: digitalización no es un web, rrss o un newsletter. Por digitalización se entiende, desde todo proyecto de captura de datos, hasta la implementación de un nuevo software de gestión avanzado y sus impactos en la cadena de valor y/o producción de tu empresa. Si no está en tu lista de prioridades todavía, dale una vuelta. Revisa entradas anteriores y verás como existen multitud de posibilidades al respecto.

8. Industria 4.0.

Pese a que con el 4.0, pueda parecer lo mismo que digitalización, o que incluso es un área del mismo -y viceversa-, son cuestiones diferentes. Industria 4.0 supone darle una vuelta de tuerca a tu producción, pasando a la historia el concepto tradicional de Industria. Volvemos a poner ejemplos: el ‘4.0’, se traduce en introducir elementos como la realidad aumentada o robótica colaborativa en tu cadena de valor. Es corriente encontrar ayudas concretas para todas estas cuestiones a nivel regional. Recientemente, las encontrábamos en Madrid, pero también en Murcia o La Rioja. A nivel nacional, la más destacada de este pasado 2016 fue Industria Conectada 4.0, de MINETUR. Este concepto no ha venido para quedarse, sino para avanzar, por tanto, abordarlo cuanto antes es de los must más efectivos que podrías tachar de tu lista.

9. Internacionalización de tu empresa

La internacionalización es uno de los factores que más preocupan hoy en día a startups, pymes y grandes empresas. Conseguir tener una presencia activa –entendiendo la misma como algo más que vender– en un determinado punto foráneo del mapa supone un plus de competitividad para cualquier empresa, por tanto, encontramos que todo tipo de gobiernos nacionales (regionales y nacionales) destinan interesantes programas de ayudas para realizar misiones comerciales a localizaciones de todo el Mundo, al margen de ciertos recursos financieros para acudir a grandes ferias sectoriales, o incluso acometer ciertas inversiones directas. Al margen de estos programas, que generalmente son subvenciones, existen una serie de organismos, como el ICEX o COFIDES, que plantean créditos o préstamos en condiciones favorables para que toda empresa encuentre el recurso necesario para llevar a cabo su proyecto internacional.

10. Inversiones industriales

I+D+i tiene mucho sobre futuro y nuevas tecnologías, pero también de sustitución y continuidad de lo actual. Puede que ya tengas resuelta el área 4.0, o que incluso no sea un área prioritaria actualmente. Renovar bienes inmuebles o activos productivos está a tu alcance en todos los ámbitos nacionales, tanto regionales, como nacionales. En 2016, el Institut Català de Finances, la Comunidad de Madrid o Extremadura han convocado algunos programas de ayudas y subvenciones, pero la más destacada, sin duda, fue Reindustrialización 2016, del que ya estamos esperando una próxima convocatoria para 2017.


Hablar de financiación pública es hablar de planificación. Tanto en el control del anuncio de bases de cada convocatoria, como en la alerta sobre la apertura de las mismas, pero por encima de todo, en la forma de abordar los requisitos de cada solicitud. En este sentido, la labor de una consultora asistente debe radicar en facilitar el proceso, aportando agilidad y experiencia para que el enfoque de la solicitud resalte lo más relevante para la comisión evaluadora.

La financiación pública, en ocasiones está sujeta a un régimen de concurrencia competitiva, dado que pese a que las actuaciones a acometer sean comunes en muchas empresas, no se puede atender a todas. Sólo aquellas que lo acrediten y ofrezcan correctamente los mejores argumentos, serán las beneficiarias. Algo que no sorprende, dado que si hay algo tan inamovible como el cambio, también lo es la capacidad de destacar con respecto a tus competidores.

En Evalue somos especialistas precisamente en esto: asistir a startups, pymes y grandes empresas para que más que competir, a través de los recursos que tienen a su alcance, consigan ganar en su día a día. Y cada vez que ellas lo hacen, nosotros lo hacemos también. 

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