El reto de 2017: la competitividad empresarial

2017 es un reto. Marca una confirmación con respecto a los desafíos superados en 2016. Evidencia buenas y malas decisiones que has tomado desde 2015 y años anteriores. Por otro lado, también es el punto de partida hacia las estimaciones de 2018 y posteriores ejercicios. Y estaremos de acuerdo en que si hay algo que tienen en común todas estas situaciones, en lo que a los objetivos de tu empresa se refiere, es la búsqueda de una mayor competitividad empresarial. 

El concepto de competitividad, tal y como lo aplicamos hoy en día, bebe de diferentes fuentes y autores, abarcando desde la capacidad de las empresas de un determinado país de desarrollar y comercializar sus productos en competencia con las con las de otros países, su responsabilidad a la hora de hacerlo –en clave ética y eficiente-, además de la propia diferenciación de la competencia, que como se observa, suele estar presente en muchas de las cuestiones a tener en cuenta en los negocios. Todo ello, por supuesto, sin olvidar la digitalización del negocio o el nuevo entorno en el que desarrollar la actividad de comunicación corporativa. En cualquier caso, siempre existen to do pendientes

Vamos por partes. En primer lugar, a esa parcela de entorno competitivo que tantos quebraderos de cabeza origina. El liderazgo en un sector se busca de muchas formas y ninguna es sencilla. Ahora bien, estaremos de acuerdo que la mejor, calidad a parte, es a través de la diferenciación. Ser una empresa única implica haber marcado un antes y un después ante un determinado producto o proceso. Ser ese ‘Caso Zara’ en materia de stocks en retail, por ejemplo, aunque, ni mucho menos, es el único ejemplo en nuestro país. De lo que se trata, entonces, es de innovar en tu contexto empresarial, sea cual sea. Serás igual de innovador o innovadora que Apple si consigues mejorar la vida útil de tus hamburguesas a través de un proyecto de investigación aplicada para bajarle el número de conservantes o sustituirlos por otros más naturales. Serás tan ‘pro I+D+i’ como Apple si tú, pyme del sector telecomunicaciones, consigues desarrollar un software que recoja en menos tiempo las órdenes de SIRI. Serás líder si desarrollas una mejora sustancial de tus productos y procesos, y además sabes sacarle partido.

Sacarle partido a la innovación

Aprovechar el efecto de la innovación desde el punto de vista comercial puede ser bastante sencillo, dado que es evidente que el público de hoy en día quiere novedades. Público, ya que estamos, que reconocerá a tu empresa como innovadora si lo comunicas, por lo que la pincelada a comunicación y marketing también te la damos. Ya que usamos empresa y pasamos por relaciones públicas, has de saber que si consigues integrar la innovación como un elemento más de tu ADN empresarial, tu reputación corporativa se fortalecerá: atraerás a nuevos socios, inversores y se generarán ante ti nuevas oportunidades de negocio, por tanto, mejorarás considerablemente tu cuenta de resultados. Y sí, hasta aquí no hemos dicho nada que no sepas, así que va siendo hora de aportarte algo nuevo. Toma nota de lo que viene a continuación: cómo la innovación puede cambiar tus cuentas de resultados. Tal cual.

Si realizas un proyecto de los anteriormente referenciados tendrás unos gastos para sacarlo adelante. Emplearás a técnicos en exclusiva para que no haya fallos. Fallos, que saldrán a la luz porque harás pruebas, para las que necesitarás materiales, además de colaboraciones externas con universidades. Puede que estés pensando: “Esto también lo sé. Ya lo hago de hecho”. Genial entonces, pero ¿sabes esto te puede generar hasta una cuota del 60% menos a pagar en el Impuesto sobre Sociedades? El modo de hacerlo se llama deducción fiscal por I+D+i. Investigación, desarrollo e innovación tecnológica que puedes estar llevando a cabo en tu día a día, pero que para ti significa ‘proceso productivo’. Y podrías ahorrar dinero. Tal cual.

Las deducciones fiscales por Innovación Tecnológica o Investigación y Desarrollo abarcan porcentajes desde el 12%, hasta el 42%, en función del número de años que hayas realizado proyectos que casen con las definiciones del Ministerio de Economía y Competitividad al respecto, que en este caso, deberán recoger una mejora objetiva bastante plausible de tu proceso, producto o modelo de negocio. La base legal de las deducciones fiscales por I+D+i se encuentra concretamente en el artículo 35 del TRLIS, que para que te hagas una idea, cuenta con cerca de 300 artículos o epígrafes. No es de extrañar, pues, que en ocasiones pasen desapercibidas. Además, es evidente que optar a ellas no es algo arbitrario, sino que requiere de un debido razonamiento del por qué tu empresa puede aplicarse dicho descuento en la cuota.

El efecto en tu empresa

Hemos ido desgranando el efecto de apostar por la innovación como punto clave de tu empresa desde diversos enfoques hasta llegar al punto de las deducciones fiscales por estas actividades. Si te das cuenta, te mostramos cómo el círculo atraviesa diferentes ámbitos, comenzando por tu facturación, pasando por tu imagen y llegando a tus resultados. A esto es a lo que nos referimos cuando  en alguna ponencia o escrito decimos que hablamos el ‘idioma pyme’ y ‘gran empresa’. Somos conscientes de que ‘Innovación’ es un término al que se le asocian muchas reflexiones. Algunas casi filosóficas, y pese a que muchas de ellas son ciertas, otras muchas pueden tacharse de imprecisas, y en el lenguaje de tu empresa, sin importar tamaño o sector, no puede ser aproximado, sino que tiene que estar basado en hechos.

Tanto si hablamos con pymes o con grandes empresas, el motor para apostar por mejorar sus productos o procesos, tiene que estar sustentado en un retorno económico seguro, no muy demorado y ágil. Y esta herramienta fiscal, en muchos casos, puede ser el impulso económico -el hecho- que necesitan para decidirse a continuar con ello.  Que los incentivos fiscales son la llave de la competitividad empresarial es una afirmación muy ambiciosa, pero el hecho de que una empresa disponga de unas cuentas de resultados optimizadas, que le generen una situación financieramente más eficiente, habla por sí solo.

No tenemos una llave maestra para cruzar esa puerta hacia un estado de liderazgo, pero tenemos una para que hagas lo propio hacia la innovación. Cógela.