La Logística de la Innovación

Un conjunto es una colección de elementos considerada en sí misma como un objeto, con la particularidad de que los mismos elementos que lo forman no entienden necesariamente de una forma fija. En un club de baloncesto, contarían como tales la directiva, el equipo médico, el cuerpo técnico, jugadores o jugadoras y hasta aficionados o aficionadas. En una ensalada, desde el cuenco hasta el último ingrediente y su correspondiente aliño. En una oficina, cuentan desde integrantes de la plantilla, pasando por el mobiliario y equipos necesarios, y llegando incluso hasta el propio emplazamiento en sí.

Con estos ejemplos, se pone de manifiesto que nuestra realidad está compuesta por muchos pequeños o grandes conjuntos, con elementos tan dispares como posibles. Acudiendo a la teoría, encontramos que la condición para que un elemento forme parte del mismo se traduce en relación de pertenencia, lo que pone de manifiesto, al margen de su vinculación, la capacidad de incidir de una forma u otra en él, o por lo menos, complementarlo.

En una cadena de suministro, definiríamos como elementos desde el tipo de producto producido a transportar, pasando por la orden y diseño de la ruta, hasta el momento final del servicio. Un ejemplo más de lo que en su día Gregor Cantor y su Teoría de los Conjuntos definían, adaptado al día a día de cualquier ámbito de nuestro país. Un día a día, ya que estamos y valga la redundancia, que funciona, en gran parte, gracias al continuo funcionamiento de un ítem claramente vinculado al conjunto de la empresa y sociedad: la logística.  

El conjunto de la logística y sus cambios

Ya que hemos recapitulado con vistas a las matemáticas, es lo propio hacer un breve inciso sobre cuál es el estado actual de la actividad logística. Desde el ya superado concepto de logística integral, hasta los últimos coletazos del Supply Chain, que parece ser que poco a poco se ve desplazado hacia el de logística de velocidad, han ocurrido ciertos cambios y mejoras sustanciales en este ámbito que han generado más velocidad, mayor seguridad, una gestión más eficiente y un mejor aprovechamiento de los recursos necesarios para llevarla a cabo.

Diferentes beneficios que dan respuesta así a desafíos que el propio Mundo al que era necesario abastecer iba proponiendo, o en algunos casos, exigiendo. A este mecanismo de situación-reacción se le suele llamar inteligencia empresarial o competitiva, aunque nosotros preferimos denominarlo innovación, puesto que es a través de la mejora de productos o procesos como se consigue superar retos, alcanzar objetivos, y llegado el caso, continuar existiendo y liderando en un determinado sector, o ante ciertos mercados.

Así, es a través de este componente de mejora sustancial de procesos como se consigue alimentar al conjunto de elementos que generan valor para la compañía. Un eslabón que en ocasiones aparece todavía como un extra, cuando el propio contexto actual muestra que debería estar en la categoría de prioridad, o incluso, en el de núcleo de cualquier estrategia y correspondientes tácticas no sólo en materia logística, sino en cualquier ámbito clave de la empresa.

Y es que los conceptos de investigación y desarrollo, así como el de la innovación tecnológica, que parecen reservados en exclusiva para grandes multinacionales del sector, al igual que ese camión, barco o avión que sale cada día con una ruta calculada al milímetro, está presente en muchas pymes y grandes empresas logísticas de nuestro país. País, por cierto, que ofrece una serie de recursos financieros, tanto para dar el paso en esa serie de mejoras a acometer, como en el retorno a obtener por los gastos incurridos en las mismas. A éstos, se les conoce como incentivos públicos y fiscales a la innovación, y están tan al alcance como la propia I+D+i.

Breve apunte sobre financiación pública

Si se nos permite, obviaremos reproducir todos y cada uno de los apartados de la legislación en financiación pública y aprovecharemos la proximidad en ámbitos afines con los que el lector de este escrito podrá estar más familiarizado, para únicamente señalar que existen importantes las ayudas y subvenciones en materia regional o nacional. Además, existe un organismo en concreto, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial – CDTI, que está deseoso de poner innovación arriba todo el contexto empresarial de nuestro país, a través de diferentes programas de financiación muy atractivos para todo tipo de startups, pymes y grandes empresas.

Todo ello, sin contar el target que tiene marcado con especial interés la Unión Europea: las Smart Cities. En lo que respecta a la logística, este concepto atañe directamente a la forma en la que el transporte incide en el día a día de las ciudades, fomentando una de mayor calado sostenible y eficiente. Para ello, Europa no sólo abre convocatorias para investigar, sino también para invertir. Muy a tener en cuenta si el punto de mira apunta hacia objetivos de impacto global, más que particularizados para una única empresa. 

No profundizamos en este primer aspecto, para sí hacerlo con el retorno por actividades y gastos ya incurridas, puesto que no es tan común observarlo en primera plana de la actualidad, o por lo menos, no con la suficiente profundidad, ni tratamiento informativo que consideramos necesario. Hablamos de las deducciones fiscales por I+D+i, el principal incentivo fiscal para estimular y premiar la innovación llevada a cabo a empresas de todo sector y tamaño del nuestro territorio.

El incentivo fiscal más potente: las deducciones fiscales por I+D+i

Se trata de un mecanismo que pese a que funcione igual que una subvención, ni tributa, ni por supuesto, está sujeto a ningún tipo de concurrencia competitiva. Consiste en la aplicación de una serie de porcentajes de desgravación en el cómputo total de gastos llevados a cabo por un proyecto considerado como I+D+i, que genera una cuota de descuento aplicable a la que es necesario abonar en concepto de Impuesto sobre Sociedades cada 25/07 o cierre fiscal oportuno.  

El retorno por esa serie de gastos, que puede llegar hasta al 60%, podemos ubicarlo como el último elemento a tener en cuenta en el conjunto de toda cadena logística, que a tenor de la competitividad existente en el mercado, deberá llevar el apellido “innovación” en su título. ¿Pero qué tiene que cumplir para que no salte el corrector? Sin reproducir el artículo 35 del TRLIS (apartados 1 y 2), podemos resumir el concepto como la mejora significativa de productos o procesos, que introduce una novedad sustancial en el mercado.

Concepto, que además se ha visto ampliado a través de la Ley 27/2014, incluyendo así aspectos como el software avanzado, pero sin estar reservado únicamente a teoremas o algoritmos como los que hacíamos referencia al principio, sino a aquellos también a aquellos  sistemas operativos, lenguajes, interfaces y aplicaciones que aporten un valor sustancial al proceso de logística sobre el que se aplique.

Así, por todos los gastos adscritos a un proyecto que reúnan las características anteriores, como puedan ser los activos empleados, material fungible e instrumental, personal técnico y/o investigador, o incluso, las colaboraciones externas, entre muchos otros, se puede obtener una  franja de retorno económico que comprende desde el 12% en concepto de Innovación Tecnológica (IT), hasta el 42% máximo posible en el de Investigación y Desarrollo (I+D), además de otro tipo de desgravaciones en conceptos de personal investigador y activos adscritos en exclusiva a los proyectos innovadores.

¿Quién lo decide? Ocurre que al ser un derecho de la empresa por ley, el mecanismo es de libre aplicación en cualquier tipo de pyme o gran empresa. Ahora bien, al tratarse de un incentivo fiscal técnico y de importante impacto, el Estado pide, como mínimo, un razonamiento particular exhaustivo en sus apartados técnicos y económicos para justificar el por qué de la deducción, tanto si es por I+D, como si es por IT.

Para asegurar una mayor seguridad jurídica, y por ende, un número de requerimientos por parte de Hacienda menor, la startup, pyme o gran empresa objeto podría continuar el proceso de certificación, tanto por entidades acreditadas por ENAC y ROAC, como en último lugar, por el Ministerio de Economía y Competitividad, a través del Informe Motivado Vinculante. 

Completar el conjunto

Con esto, y sin el recurso fácil del volumen de facturación: ¿de verdad que no hay nada de innovación en el día a día de una empresa del sector? Es muy difícil encontrar una empresa de logística que no haya buscado implementar una optimización de rutas, una mayor eficiencia energética en el proceso o ciertas simulaciones en el proceso a llevar a cabo para detectar errores en cuestiones relacionadas con la entrega.

Si en primer lugar hablábamos de la suma de elementos como proceso para cerrar un conjunto, proponemos contar con las deducciones fiscales por I+D+i para hacer lo propio con el relativo a la innovación, que como señalábamos, está mucho más presente de lo que se cree a primera vista. Un último elemento que puede permitir a las empresas potencialmente beneficiarias de este incentivo contar con más argumentos, al margen de los que la innovación ofrece ya de por sí, para seguir apostando por investigar nuevos avances en el ámbito de la logística.

Dicho de otro modo, se trata de contar con mayor seguridad y certeza financiera, algo que contrasta con el riesgo que en sí mismo tiene generar algo novedoso, ya que no siempre se cuenta con el 100% de garantía de éxito del proyecto previamente. Esta última característica, por cierto, no es necesaria para poder acceder a las deducciones fiscales por I+D+i. Sí lo son las mismas las que pide el Estado para su aplicación, que las del propio proyecto exige para garantizar su éxito: claridad y contundencia.

Y como ocurre a diario en el ámbito de la logística, la planificación milimétrica de cada paso y apartado son clave para obtener los mejores resultados. La logística de innovación ya está en marcha. ¿Te sumas?

Artículo publicado en LogiNews: 

“La innovación, concepto imprescindible en el campo de la logística.”

 “Las deducciones fiscales por I+D+i, el incentivo que estimula y premia la innovación.”